Publicado en: Agosto 2017

Las políticas organizacionales y el abuso de las mismas

Política de escritorios limpios. Política de vestimenta. Política de puntualidad. ¡Política para elaborar políticas! Las políticas son necesarias en las organizaciones pero debemos tener cuidado del exceso de éstas que sólo llevará su poco cumplimiento. El exceso de políticas también puede generar en los colaboradores actitudes de resistencia y rechazo.,

Una organización debe ocuparse de que las acciones conjuntas encuentren su flujo natural óptimo hacia el desarrollo y la consecución de objetivos comunes, como indica la psicología positiva. La resistencia, el rechazo y la rebeldía obstaculizan este armónico proceso y es necesario prestarles atención por anticipado. ¿Cómo hacerlo? La sabiduría popular señala que la mejor manera de resolver un problema es evitarlo y en este contexto no podría ser menos cierto: evitemos la resistencia y las actitudes organizacionales adversas por medio de la COMUNICACIÓN.

Conviene comprender que una estrategia para controlar cualquier proceso es regularlo; es decir, establecer un procedimiento específico que permita la observación de todas sus etapas. Ante la eventualidad de que se presente una falla, el análisis del proceso permite detectarla justo cuando ocurre y efectuar las correcciones pertinentes. En las relaciones laborales también es aplicable este principio, con la salvedad de que nos referimos a personas y ellas necesitan y merecen información.

Al momento de comunicar una política, el líder debe diseñar mecanismos para informar cuál es la necesidad que se cubrirá, cuál es el objetivo y cuál será el beneficio de esa nueva disposición, para que todo el equipo laboral comprenda y asimile la conveniencia de adoptarla, además de comprometerse a ello. Por ejemplo, una política de puntualidad se orienta a que la compañía y todos sus integrantes cuenten con su personal en el horario de trabajo que debe cubrir. El beneficio es que los proyectos avanzan, los colaboradores aportan lo que les corresponde y la empresa reditúa ese tiempo laboral de forma justa. Como es natural, el no cumplimiento de una política implica consecuencias y el equipo laboral también debe conocerlas. A lo largo de la vida aprendemos que todas nuestras decisiones conllevan efectos positivos y negativos.

El equipo directivo también debe tener la habilidad de transmitir que las políticas se fundamentan en el bienestar y la seguridad laboral de todos los integrantes de la empresa y forman parte de la cultura, para anular la percepción de que son solo instrumentos de control y represión. Además, si el líder promueve esas conductas deseables en sí mismo y predica con el ejemplo, la aceptación de cualquier política es siempre mucho más sencilla.
 

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