Desde pequeños aprendemos la diferencia entre el bien y el mal, y nuestras experiencias moldean nuestra conducta, a través del ensayo y el error, detectamos lo que es aceptable o inaceptable en nuestra sociedad y actuamos en consecuencia.

En el lenguaje organizacional existe el concepto de Ética profesional, el cual consiste en la responsabilidad que asumimos como seres morales en el desempeño de nuestro trabajo. Una persona ética actúa con firme apego a los valores que buscan el bien propio y colectivo.

Un individuo que se maneja con una ética profesional impecable, es absolutamente confiable porque quienes lo rodean saben que es congruente con lo que piensa, expresa y hace. Esto equivale a conducirse con la verdad, elemento indispensable de la confianza, sin la cual es imposible construir una relación humana de cualquier índole, mucho menos laboral.

Sin embargo, la confianza y el prestigio son frágiles: una vez fracturados, son irreparables. Cualquier líder es afortunado si cuenta con un equipo de colaboradores éticos y, en el mismo sentido, todo colaborador entrega su compromiso a un líder transparente. Este intercambio siempre generará excelentes resultados. 

Publicado en: Junio 2017

by TOP Companies

Ética profesional y transparencia, claves para el éxito

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