Publicado en: Marzo 2017

Todo empresario sabe que el desempeño de una organización debe medirse. De lo contrario es imposible detectar su progreso, retroceso o estancamiento y los dos últimos términos son temibles o, cuando menos, preocupantes.

Desde luego, una compañía puede competir contra sí misma y medir su desempeño respecto de un periodo anterior (un lustro, un año, un semestre, un mes) o de las metas establecidas en términos de si se cumplieron o no. Podríamos llamar “medición interna” a este ejercicio y el resultado puede dar origen a estrategias muy convenientes; sin embargo, ninguna organización subsiste dentro de sus propios muros y una ampliación de perspectiva puede ofrecer información más objetiva.

Para observar el comportamiento de una empresa dentro de su ambiente es preciso compararla con otras con base en diversas variables. La palabra está enfatizada para señalar su relevancia, ya que solo a través de la comparación puedes determinar si tu compañía es mejor o peor que otra en determinado aspecto. De igual manera, el ascenso de tu organización dentro de un ranking periódico evidencia que avanza con paso firme por un buen camino; lo contrario es una señal de alarma que exige acciones preventivas o correctivas urgentes.

Vivimos en un entorno global competitivo y ninguna compañía escapa a ello. Las empresas que se han resistido a esta apertura han desaparecido o están en vías de hacerlo en un futuro muy próximo. Esta condición nos obliga a insertarnos en la estructura productiva y buscar el mejor lugar posible dentro de ella, ya no solo en el sector industrial o comercial al cual pertenecemos sino en el todo que sustenta la economía de un país o región. ¿Y cómo sabes si tu lugar es el mejor posible? ¡Es necesario medir a tu empresa!

Si bien es cierto que existen mediciones específicas por actividad económica, hay elementos comunes a todas las organizaciones y que revelan su posición dentro de la estructura global. Esas mediciones provienen de su núcleo de valor; es decir, sus colaboradores, aquellas personas que viven la organización y, a su vez, le dan vida. Su evaluación parte de su experiencia diaria en el interior de la compañía, conocen sus entrañas y esta información resulta muy reveladora en cuanto a su salud.

Para que un individuo pueda estar seguro de que está sano, debe medir ciertos valores sanguíneos, su temperatura corporal, su estatura, su peso, sus niveles hormonales y demás, siempre con base en estándares universales que indican salud. Una diferencia en estos resultados indica que ese individuo requiere atención médica y someterse a cierto tratamiento para recuperar el equilibrio orgánico. Una compañía, como organismo vivo que es, debe hacer lo mismo: medir su salud y atender de inmediato cualquier variación que amenace su equilibrio o el sitio que ocupa dentro de su medio.

Si no es que todas, muchas decisiones de negocios se toman con base en mediciones: estados financieros, resultados de ventas, cumplimiento con normas internacionales, índices de rotación de personal, reportes de inventarios y un largo etcétera. Un empresario que busca un socio querrá la mejor opción; un gerente de compras querrá al mejor proveedor; un director comercial querrá al mejor distribuidor; un consumidor querrá el mejor producto y la manera óptima de asegurar que tu empresa es la mejor es demostrarlo con una medición objetiva.

En el mundo empresarial actual, lo que no se mide no existe.

Lo que no se mide no existe

by TOP Companies

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