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El reconocimiento es afecto visible

Desde pequeños hemos aprendido que hay comportamientos que nos producen gusto y otros que nos producen rechazo, a este proceso los psicólogos lo llaman condicionamiento: el positivo  es aquel que ofrece recompensas y el negativo es que el aplica consecuencias. A medida que crecemos, aprendemos a regular nuestra conducta para sumar recompensas de nuestro entorno social puesto que, siendo por naturaleza seres sociales, no nos concebimos aislados del círculo al cual pertenecemos. Además necesitamos que los integrantes de ese círculo nos demuestren afecto, ¡esa es nuestra mayor recompensa!

El afecto adquiere más valor si proviene de figuras de autoridad, que en nuestra infancia eran nuestros padres y profesores. Dentro de una empresa, esa figura de autoridad es un líder y ese afecto se manifiesta en forma de reconocimiento por nuestros logros. Nada nos complace más que sabernos valorados y apreciados, constatar que nuestros esfuerzos son visibles. Así se refuerza nuestro sentido de pertenencia y entonces concentramos toda nuestra motivación en colaborar para que nuestro equipo de trabajo conquiste sus metas.El líder positivo conoce la importancia y el impacto que tiene una actitud de reconocimiento hacia sus colaboradores y sabe cómo estimular el espíritu de su equipo. Este líder hace visible su afecto y a cambio obtiene mucho más de lo que paga con un salario: compromiso, lealtad y la certeza de estar respaldado por un equipo de espíritu poderoso. 

Publicado en: Mayo 2017

by TOP Companies