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Gestionar más allá de la organización

Publicado en: Febrero 2019

El capital humano es la columna vertebral de las organizaciones, porque es a través de ellos que se vive y transmite la Cultura organizacional; dan vida a los valores por medio de sus conductas; sus conocimientos y habilidades permiten mantener el rumbo para alcanzar la Visión y con ello, hacer realidad la Misión en el día a día.

En este proceso de buscar el mejor talento, la actual gestión de Recursos Humanos enfrenta una nueva dinámica: reconocer y dar valor a la diversificación de la fuerza laboral.

Se trata de la fuerza de trabajo compuesta por colaboradores freelancers, eventuales y/o personal subcontratado, estos grupos también dispuestos a cubrir las necesidades específicas de un nuevo diseño organizacional.

Aunado a la gestión de equipos de trabajo en donde convive el talento multidisciplinario y de diferentes generaciones, no podemos olvidar la inclusión del talento externo, que también contribuye al cumplimiento de metas y objetivos de la organización desde otra condición laboral.

De acuerdo a datos que aporta nuestra metodología captados durante 2018, las Súper Empresas muestran que el 77.7% cuenta con personal de base, el 14.5 % es personal subcontratado (outsourcing) y el 7.6% es personal temporal.

De tal suerte que podemos realizar un comparativo con la información que arrojaron las Súper Empresas en 2017, donde el personal de base era del 75.1%, los colaboradores subcontratados el 20% y el personal temporal ocupaba el 4.7%

Lo anterior nos permite observar, que la composición del capital humano en muchas empresas, ya no es homogéneo y se nutre de personal de diversas condiciones laborales, en donde el talento humano temporal aumentó.

El desafío para líderes de Recursos Humanos es grande, ante el cuestionamiento de cómo alinear a aquellos colaboradores “externos” a un mismo objetivo y con el mismo nivel de compromiso que los colaboradores internos.

Sabemos que la diversidad en este sentido nos enriquece, especialmente ante el constante cambio de la estructura organizacional tradicional, que presenta otros retos e innovación para ser más competitivos.

Por lo tanto, la flexibilidad que ofrece la fuerza de trabajo externa debe ser entendida como un complemento para la organización, con base en el establecimiento de propósitos en común, la empresa y el colaborador “externo” deben tener una Cultura de objetivos compartidos.

Las ventajas que brinda el contar con equipos de trabajo de esta naturaleza permiten; flexibilidad en las tareas; niveles más bajos de rotación; jornadas de trabajo variables para cubrir actividades específicas y promover la disponibilidad e independencia laboral de los colaboradores “externos”, para que se adapten a un esquema de trabajo único.

El resultado es y será positivo, cuando la gestión de Recursos Humanos logra poner en sintonía a estos grupos de trabajo heterogéneos, bajo procesos culturales bien definidos y de acuerdo mutuo.