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Publicado en: Abril 2020

Digámoslo ya: es momento de voltear a ver tus fortalezas, deja ya de apapachar tus debilidades, de quejarte, de lamentarte por todo aquello que no sabes, que no puedes, que no alcanzas, ¡basta!. Hoy necesitamos que los colaboradores identifiquen sus fortalezas y comiencen a crecer desde ahí.

Para poder hacer esto debemos decir de inicio qué es una fortaleza y qué es una debilidad:

Una fortaleza es la expresión de una cualidad deseable o positiva en una persona, organización o suceso.

Las debilidades son atributos no deseados en una persona, organización o evento, ya que resultan poco útiles para lograr los objetivos propuestos.

Si una debilidad es un atributo no deseado, ¿Por qué poner nuestra atención y energía en ese lugar del que no te ve vas a ver favorecido?

En cambio, una fortaleza es una cualidad deseable, ¿Deseable por quién? ¿Quién se va a beneficiar de contar con estas cualidades? ¡Tú! Sin temor a equivocarme, puedo asegurar que casi todos buscamos mejorar, que casi todos buscamos ser mejor que ayer, que casi todos tenemos una inclinación a desear crecer como individuos. Contar con fortalezas es algo deseable.

Ahora, realiza un análisis real y profundo de ti; ¿Cuáles son tus debilidades? Es importante reconocerlo sólo como un ejercicio para conocerte mejor, pero lo verdaderamente revelador será, que puedas reconocer tus fortalezas, esas cualidades con las que ya cuentas, eso que está esperando dentro de ti para robustecerse y contribuir a ser una mejor versión de ti.

Crecer desde tus fortalezas es cambiar tu atención, tu energía y tus recursos a un lugar en donde ya tienes las cualidades, lo que queremos que pase es que a partir de ahí puedas volverte más fuerte y comenzar a “jalar” tus debilidades sin concentrarte en ellas.

Al final las fortalezas y las debilidades son conducta y al ser así, son posibles de modificar, en la medida en que tú puedas empezar a crecer a partir desde tus fortalezas, si eres empático, se más empático, si eres paciente, se más paciente, si eres organizado, honesto, proactivo, analítico, si has avanzado en tu manejo de estrés, no quites el dedo del renglón.

¿Cómo volvemos una debilidad una fortaleza? Quizá eres  desorganizado, pero tienes como como fortaleza el que eres perseverante, quizá eres impaciente, pero tienes buen sentido del humor; la perseverancia te puede ayudar a ser más organizado sin que necesariamente tu atención esté puesta ahí, y a tu impaciencia le puedes dar toques de humor para que sea más llevadero para ti y para quienes te rodean.

En momentos como hoy hay que darle la vuelta al crecimiento personal y dejar, como se mencionó al inicio de apapachar tus debilidades o quejarte de ellas, crece a partir de lo que ya tienes, sé más productivo para ti, para ti organización.Descubre todo lo que puedes lograr, todo lo que puedes alcanzar, hoy necesitamos colaboradores fuertes, y que esa fuerza sea reconocida en principio por cada uno de ustedes, recuerda que nadie puede notar lo que tú tampoco logras ver.

Creciendo desde las fortalezas

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