Manejo de estrés desde casa

Nada para probar nuestro manejo de estrés como los días que vivimos hoy, pero para poder tomar medidas, lo primero es recordar ¿qué es el estrés? Esto es: una respuesta biológica ante la señal de una amenaza, la cual puede ser real o imaginaria que ponga en riesgo nuestra integridad física o psicológica, es decir, cuando hay estrés, las reacciones ocurren en nuestro cuerpo, no es un estado de ánimo, sino la activación de alarma ante el peligro. Originalmente el estrés, era un asunto de vida o muerte dado que nos ponía en alerta y actuábamos huyendo o enfrentando el peligro (y cuando me refiero a “originalmente” es para señalar los primeros años de vida del ser humano en el mundo).

Ahora, en muchas ocasiones decimos sentir estrés, cuando en realidad sólo es enojo o preocupación, es decir, un mal manejo de emociones, y no es que enojarse o preocuparse sea malo, sino que confundimos una respuesta biológica con la falta de habilidad para enfrentar situaciones cotidianas.

Cuando sí existe estrés, una serie de indicadores en el cuerpo deberán confirmarlo: los pulmones se llenan de aire para llevar más oxígeno, los músculos de las extremidades se contraen, el corazón aumenta la velocidad de bombeo de la sangre, las arterias del estómago se contraen y el hígado libera glucosa. Lo anterior son sólo algunas de las reacciones de nuestro cuerpo al sentir estrés, ante lo cual deberíamos cuestionarnos: ¿el estrés es positivo? La respuesta es SÍ, cuando nos permite adaptarnos, crecer y otorgamos a nuestro cuerpo periodos considerables de recuperación. La respuesta es NO cuando  impide aprender y adaptarse, además de que si se convierte en un estilo de vida, estaremos demandando más de lo que el cuerpo puede soportar.

Iniciamos diciendo que el estrés es una amenaza real o imaginaria, es evidente que hoy la respuesta de estrés se ha activado. ¿Qué hacer entonces ante la situación que vivimos?

Lo primero que ocurre en nuestro cuerpo es que nuestros pulmones se llenan de oxígeno, la forma en la que podemos detener el estrés, es: respirando, cada vez que las noticias, el encierro, tus ideas sobre el futuro intenten activar tu alarma: respira, respira pero con el diafragma, porque de esa manera aprovecharás todo el oxígeno que entra a tu cuerpo. RESPIRA.

Una vez que tu respiración se vuelva tu aliada, haz un ejercicio de reconocimiento: no tenemos control sobre la contingencia, ni sobre las consecuencias que se deriven de ésta.

Enfoca tu atención y energía sobre lo que sí tienes control: tus emociones y tus pensamientos, el adecuado manejo de éstas te va  ayudar a vivir la contingencia desde un lugar mucho más tranquilo.

Estamos preocupados, cierto, tenemos miedo, cierto, reconoce esas emociones y dale salida a tus pensamientos, si vas a preocuparte, hazlo de forma constructiva; esto es: escribe tus pensamientos y emociones y genera para cada una de ellas un plan, y recuerda, no tienes control sobre esta situación, así que el plan que realices deberá recaer en ti y quizá en las personas que amas, pero principalmente en ti y sólo en ti. ¿Te da miedo enfermar? ¿Qué puedes hacer al respecto? ¿Te preocupa tu trabajo? ¿Qué estás haciendo al respecto? ¿Te preocupa cómo será la vida después de esto? No lo sabes, nadie lo sabe, deja que ese pensamiento se vaya y no agote tu energía y concentración.

Resumamos: ¿quieres manejar adecuadamente tu estrés? RESPIRA, pon atención a tus emociones y pensamientos pero para realizar acciones concretas, y, finalmente, enfócate en el presente. Enfócate en el presente, y: RESPIRA.

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Publicado en: Abril 2020