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Depresión en el encierro

Resulta interesante descubrir que el trabajo a distancia puede mejorar la productividad de una empresa hasta en 30%, por lo que no es sorprendente que algunas compañías se hayan movido hacia este tipo de modelo previamente, pero hoy las cosas son distintas, porque no hubo más opciones, era crear los medios óptimos para el home office o cerrar las oficinas.

Las empresas tuvieron que abordar desafíos de forma inmediata, como la comunicación entre los miembros de sus equipos de manera remota, los softwares y las capacitaciones necesarias para realizarlos, en fin, múltiples situaciones que tuvieron que evaluarse y efectuarse.

Mientras tanto, el home office para los colaboradores representó una respuesta a la falta de equilibrio entre el trabajo y la vida personal, pero, al igual que ocurrió con las empresas, pocos han vislumbrado elementos que podrían no ser tan de ensueño como en un principio se pensó.

En una encuesta realizada por SPACES, previa a los eventos del COVID-19, se detectó que el 38% de los trabajadores que hacen home office se sienten solos, el 64% oxidados por la falta de interacción con sus compañeros de trabajo, y 32% tienen miedo de tener sobrepeso por estar comiendo todo el día. Los millennials, en particular, tienden a prosperar más en las oficinas debido a que reciben más estimulantes sociales, pero poco se sabe de lo que ocurriría con ellos ante el home office.

La Organización Mundial de la Salud pronosticaba que para este año 2020, la depresión sería la segunda causa de discapacidad en el mundo, y la primera en países en vías de desarrollo como México, esto sin siquiera imaginar en aquel momento la contingencia del coronavirus que hoy sufrimos.

Porque el home office no sólo afecta la ubicación del trabajo, sino la manera en que se desenvuelve una persona, lo que causa cambios radicales en el estilo de vida: ya no hay “cambios” de ropa para ir a trabajar; ya no hay traslados y ya no hay contacto con otras personas, pese a que sean desconocidas. Esto quiere decir que los mayores problemas para trabajar desde casa son los aspectos culturales. La falta de interacción social puede conducir fácilmente a períodos de depresión. Además, otro de los efectos es que en home office se llega a revolver la vida personal con el empleo.

Todo esto sin contar que a veces trabajar en casa también afecta a la familia, porque ésta puede resentir el que estemos en casa todo el tiempo. Los miembros sienten que el colaborador acapara mucho espacio dentro de la casa para trabajar. “Mucha cercanía puede generar descontento”, señala el estudio Trabajar en cualquier momento y en cualquier lugar: Los efectos en el mundo del trabajo. Y no sólo descontento, también infravaloración del trabajo, pues en dicho estudio, 39% piensa que sus familiares han dejado de tomar en serio su empleo debido a que lo hacen en casa.

No menos importante es que los que laboran desde casa tienen el refrigerador a la mano, por lo que tienen la posibilidad de subir de peso debido a estar comiendo botanas poco saludables de manera frecuente. “Los trabajadores frecuentemente encuentran el refrigerador muy duro de resistir”, sostiene este estudio.

Ante este panorama ¿qué podemos hacer? La respuesta es autodisciplina y calma.

Tenemos que ser conscientes de que, aunque no estamos en la oficina, seguimos en nuestro trabajo, y que no estamos de vacaciones por estar en casa. Esto mismo debe permearse hacia la familia, que se comprenda que esta situación es extraordinaria y que como tal, requiere acciones extraordinarias, es decir, conductas diferentes a las que teníamos en nuestras vidas cotidianas antes de la contingencia.

No perdamos la calma, mantengámonos informados y aprovechemos esos momentos que antes gastábamos en el tráfico para recobrar vínculos con nuestra pareja, nuestros hijos y nuestras familias. Recordemos que esto es sólo temporal, por tanto, hay que aprovechar estos instantes pues podríamos no volver a tenerlos.

Ahora más que nunca debemos tener la mente abierta, la disposición de intentar aquellos pendientes que no habíamos hecho por falta de tiempo y unirnos más como familia y sociedad. 

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Publicado en: Marzo 2020